Durante esta época del año, la piel está más expuesta al sol. Por eso, es fundamental adoptar medidas de cuidado para protegerla y prevenir daños.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene recomendaciones claras y basadas en evidencia científica sobre cómo cuidar la piel frente al sol, con el objetivo de prevenir daños como quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.
¿Por qué es importante protegerse del sol?
La radiación ultravioleta (UV) del sol puede causar quemaduras solares, daño en el ADN de la piel, cáncer cutáneo, daño ocular (como cataratas) y comprometer el sistema inmunológico. Estos efectos aumentan con exposiciones frecuentes o prolongadas sin protección.
El índice UV es la forma adoptada internacionalmente para expresar mediante un número la intensidad de la radiación ultravioleta. Cuanto mayor es su valor, más alta es la probabilidad de que se produzcan rápidamente lesiones en la piel y los ojos. Un dato a tener en cuenta: las nubes dejan pasar el 80% de la radiación UV, de modo que, aunque no haya sol, debemos cuidar nuestra piel.
Además, es la causa más importante del cáncer de piel y la única que se puede controlar, ya que hay otros factores propios de cada persona que aumentan los riesgos, como la edad avanzada o los antecedentes familiares.
Quiénes deben extremar los cuidados
- Menores de 6 meses, ya que no pueden usar protector solar, y menores de 1 año porque, si bien pueden utilizarlo para alguna exposición solar ocasional, no es recomendable
- Personas con antecedentes familiares o personales de cáncer de piel
- Pacientes oncológicas/os, ya que el sol disminuye las defensas
- Quienes toman ciertos medicamentos que sensibilizan la piel, como diuréticos, para la presión, psicofármacos o antibióticos
- Personas con enfermedades fotosensibles (como el lupus), muchos lunares o con alguna infección activa en la piel
Recomendaciones para protegerse adecuadamente
Usá protectores solares de amplio espectro, con cobertura para ambos tipos de UV y con factor de protección (FPS o SPF), por lo menos, de 30.
Aplicá una buena cantidad de protector 30 minutos antes de exponerte al sol. No te olvides de las orejas, dorso de las manos, de los pies y cuello.
Renovalo cada 2 horas o luego de salir del agua.
Evitá la exposición solar durante las horas pico (10 am a 16 pm).
Utilizá prendas de manga larga, pantalones y/o sombreros con ala ancha. La ropa blanca es más fresca que la oscura, pero protege menos.
Mantener una buena hidratación durante el día.
Ante una quemadura de sol, si es un enrojecimiento leve, lo recomendable es utilizar un producto postsolar e hidratarse mucho. Si es más grave, recurrí a la consulta médica con profesionales acudiendo a Clínicas y Policonsultorios o la Cartilla de Prestadores de IOMA.














